Anayet, una de las montañas fotogénicas del Pirineo

Así es, no le costó mucho a Julen convencernos para ir a Anayet para conocer este pico perfecto del Pirineo Aragonés. Con tan solo mostrarnos algunas fotos que encontró por Google, consiguió ponernos los dientes largos, de modo que inmediatamente nos pusimos manos a la obra para sincronizar nuestras agendas y organizar una escapada de fin de semana para ir a la montaña, Julen, Izaskun, Aritz y yo.

 

Ibones de Anayet

 

Alquilamos un bungaló en Escarrilla, un pequeño pueblo que se encuentra a unos 10 o 15 minutos del parking donde empieza la subida a Anayet.

 

Nos levantamos antes del amanecer para ascender con la ayuda de la frescura mañanera, porque cuando Lorenzo se asoma tras el skyline pirenaico, ya te puedes echar protector solar con abundancia, de lo contrario, al volver a casa lo más probable es que te confundan con el cangrejo Sebastián.

 

Dividiría la ascensión a Anayet en 3 etapas:

1. La pista de Anayet

 

Anayet

 

Para entrar en calor. Digamos que es la parte más “fea” del trayecto, aunque aún y todo, el paisaje que te rodea cuando empiezas a caminar es precioso. Eso sí, no le llega ni a la punta del pie de lo que te espera ver más arriba, así que vete calentando motores. Para llegar aquí, tienes que pasar Formigal dirección Francia, hasta que leas un cartel donde pone “Parking de Anayet”. Verás el parking a tu izquierda, aparca el coche ahí y cruza la verja para empezar tu caminata.

 

Anayet

 

Empezarás bajando una cuesta donde seguramente habrá algunas vacas en la hierba y/o en medio del camino. Pero son muy tranquilas y no hacen nada. Cruzarás un riachuelo y empezarás a subir la pista.

 

Anayet

 

Más alto verás un edificio, allí es donde tienes que llegar, es decir, a las pistas de esquí, que es donde empieza el sendero. Esta primera etapa de 3 kilómetros es facilita, así que en media hora como mucho estás en las pistas de esquí. En el caso de que vayas en invierno, la verja del parking está abierta y puedes subir en coche, pero en verano, no te quedará más remedio que hacerla a pie.

 

2. Subir a los ibones de Anayet

 

Una vez llegamos hasta las pistas de esquí, tienes que localizar los telesillas. A nosotros nos costó un poco distinguir dónde empezaba realmente el sendero, hasta que finalmente lo encontramos hacia la izquierda.

 

Anayet

 

A partir de ahora, podrás comprobar que vas por el camino adecuado siguiendo las marcas rojiblancas que encontrarás pintadas en las rocas, o también, siguiendo los hitos o montoncitos de piedras que significan que vamos por el buen camino. Aquí tenemos un poco más de cuesta, de modo que no está de más bajar un poco el ritmo, y subir poco a poco disfrutando del paisaje que vamos a ir recorriendo al lado del riachuelo que también nos hará de guía hasta arriba. Para subir desde las pistas de esquí hasta los ibones de Anayet, se tarda un poco más de una hora aproximadamente. Te recomiendo que vayas parando de vez en cuando para mirar atrás, y ver lo que has ascendido. Verás como esos picos que desde abajo te parecían tan altos, cada vez los visualizarás más a la par de tu línea de visión.

 

Anayet

 

Sigue caminando y cuando veas una cascada en lo alto, empieza a frotarte las manos porque pronto identificarás tu objetivo: el pico de Anayet (2.559 m).

 

Ibones de Anayet

 

Tras la cascada, poco a poco verás cómo se asoma tímidamente un pronunciado pico. Sí, ese pico es Anayet. Tal y como vayas avanzando irá creciendo y creciendo, y atento, porque estás apunto de descubrir un paisaje espectacular: el incomparable espejo natural de los ibones de Anayet.

 

Ibones de Anayet

 

Desde aquí, tienes unas vistas panorámicas de 360º a un montón de montañas. Los más fáciles de identificar son el Anayet, esa pared grande imponente que vas a tener que trepar, y a la derecha su hermano mayor, el Midí d’Ossau.

 

Midí d'Ossau

 

Siéntate un rato y permítete el placer de contemplar el paisaje unos minutos, mientras repones fuerzas comiendo algo y bebiendo un poco de agua.

 

3. Subir al pico de Anayet

 

Ahora empieza la montaña “de verdad”. A partir de aquí, ya no hay tonterías que valgan porque no te creas que esa imponente pared tenga algún sendero que vaya rodeándolo hasta llegar arriba, no. No te va a quedar otra que hacer uso de pies y manos para ir ascendiendo poco a poco. Para ello, busca el sendero que va por la izquierda, hacía el Vértice de Anayet, es decir, la montaña que verás a tu izquierda.

 

Vértice de Anayet

 

Pasarás por algún que otro nevero aunque vayas en verano (¡nosotros estuvimos a mediados de agosto y había nieve! Imagínate el panorama que habrá en invierno…). Subirás por una pendiente con rocas, asegúrate de agarrarte a las que están bien sujetas al suelo. Después de subir la primera pendiente, continuarás por un estrecho sendero por la parte trasera de la montaña. Desde aquí tuvimos la suerte de avistar algunas marmotas, aunque también se pueden ver otros animales como aves rapaces, sapos, reptiles… por la zona.

 

Cuando termina el sendero, empieza “lo jodido”. Con esto me refiero que a partir de aquí, mejor no mirar abajo y concentrarte en colocar bien las manos y los pies. También tener cuidado si detrás de ti va gente y no tocar piedras que les puedan caer encima, o viceversa, si eres tú quien va detrás de otros. Sigue hasta alcanzar unas cadenas que te servirán de ayuda para seguir ascendiendo. Y hasta aquí puedo contar, porque en la tercera cadena mi cerebro dijo “hasta aquí” provocándome un vértigo/bloqueo/tembleque de piernas que no me había pasado en la vida. Y eso que me gustan las alturas, pero esta vez no pudo ser.

 

Aritz se quedó conmigo mientras Izaskun y Julen siguieron a la cima. Por lo que nos contaron, después había una chimenea aún más peligrosa, así que aunque me dio rabia e impotencia quedarme tan cerca de hacer cima, creo que finalmente fue la mejor decisión. Siempre se puede volver, cosa que no dudaremos en hacer con Anayet. ¡Quiero quitarme esa espinita! Sin embargo, el esfuerzo mereció la pena, aunque sea por las vistas que se pueden ver desde allí arriba.

 

Vistas desde Anayet

 


 

¿Qué se necesita para subir a Anayet?

 

A parte de las ganas de pasar una bonita jornada en la montaña, recomiendo llevar lo siguiente:

    • Botas de montaña o zapatillas de trekking
    • Ropa cómoda
    • Arnés (es opcional, algunos lo usan para cruzar el tramo de las cadenas)
    • Crema solar
    • Agua
    • Comida (galletas, frutos secos…)
    • Cámara de fotos (que pese poco y no ocupe mucho, yo llevé la Canon 7D con un solo objetivo de 17-40mm).

Recuerda que aunque está bien hacer fotos, es importante disfrutar de la montaña, de modo que evita cualquier peso que te pueda dificultar ese disfrute.

 


 

¿Cuándo se recomienda ir a Anayet?

 

Yo solo he estado en verano, con mucho calor y aún y todo había nieve. Teniendo en cuenta que algunos tramos del trayecto hay que treparlos y hay piedras sueltas con zonas bastante peligrosas, recomendaría hacerlo en verano. En invierno no sé cómo estará pero me imagino que se complicarán más las cosas. No es una montaña de las facilitas, tampoco es de las más difíciles, pero digamos que es una ascensión para tomarla en serio, y no para hacerla por hacer. Ten claro que aquí no vas a andar de paseo, ya que en algunas zonas tendrás que usar las manos para trepar y sujetarte.

 

En resumen, Anayet me parece una montaña espectacular para los amantes de la fotografía, ya que ofrece un montón de composiciones donde ponerse las botas haciendo fotos. Y aunque no llegues o te plantees subir hasta su cima, recomiendo que vayas a los ibones de Anayet, ya que llegar hasta allí no es tan complicado y la naturaleza te regalará preciosas estampas que difícilmente olvidarás. Sin duda, es uno de los lugares imprescindibles que hay que ver en los Pirineos.

 

¿Conoces más montañas fotogénicas en el Pirineo? Me encantará leer tus propuestas y recomendaciones en un comentario 🙂

 

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14 Comentarios
  1. Aitor "Alda" 5 años

    me ha gustado mucho el articulo, tengo la oportunidad de conocer el Anayet lo subí hará tres cuatro años y me encantó, otro monte mágico de los Pirineos y fotogénico y de los que más me gustan es CASTILLO DE ACHER, simplemente espectacular

    • Autor
      Ainara Garcia 5 años

      Eskerrik asko Aitor! Me lo apunto para la próxima escapada que viendo algunas fotos de Google no pinta nada mal 🙂

  2. Carlos 5 años

    que maravilla de sitio!

  3. Un magnifico texto y fotografías. Gracias por compartirlo.

    • Autor
      Ainara Garcia 5 años

      ¡Gracias a tí por tomarte el tiempo para leer el artículo y ver las fotos! 🙂

  4. Victor Ferrando - FotoEscapada 5 años

    Pues sí, como te dije el otro día, me has convencido para subir a Anayet. Me guardo el post con las indicaciones para llegar y, aunque tal vez en las fechas que vaya no pueda subir a la cima, y menos teniendo vértigo, trataré de subir lo más alto posible y hacer todas las fotos que pueda 😉
    Un saludo!

  5. ¡Qué sitio más chulo!

  6. Fran 5 años

    Fantástico el Anayet y buena entrada de blog. Estuve allí la semana pasada con vivac incluido. Un lugar magnífico. Te recomiendo si todavía no lo has hecho el Vignemale. Una ascensión con glaciar incluido.

    Saludos.

    • Autor
      Ainara Garcia 5 años

      ¡Hola Fran! No he estado en el Vignemale pero por lo que he visto en internet, es otra montaña que también promete 🙂 ¡Habrá que ir! ¡Saludos y gracias por la recomendación!

  7. Rafa 4 años

    Muy descriptivo el texto y escrito con mucha pasión acorde con el paisaje.Muy buen artículo y unas fotos geniales Ainara.
    A mí que me gusta la montaña, ya me has puesto lo dientes largos.Un lugar más para pisar.

    Un saludo,

    • Autor
      Ainara Garcia 4 años

      Muchas gracias por tus palabras Rafa. Si como dices, te gusta la montaña, tienes que ir a Anayet porque vas a gozar con el sitio.

      ¡Un abrazo!

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