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El cielo estaba cubierto de un manto de nubes y una ligera brisa amenazaba con echar cuatro gotas inesperadas un año más, en la pequeña localidad guipuzcoana de Segura. Las calles desiertas empezaban a rodearse de visitantes fieles a la cita de cada Jueves Santo, haciendo acto de presencia ante una procesión sin demasiados abalorios, pero con el encanto que se encargan de poner los participantes de este modesto desfile religioso.
Empiezo a observar, y ante mi cámara de fotos transcurren 300 años de costumbres en plena evolución: capirotes intercambiando whatsapps mientras un perro que se ha colado en el desfile les olisquea los pies intentando averiguar quién es quién, una niña de 2 o 3 años que juega con la cruz como si de una metralleta se tratara (¡qué habrá visto en la tele!)…
Después del bombardeo de fotos de Noruega que te he hecho durante estas últimas 2 semanas a través de Twitter, Facebook e Instagram, creo que no hace falta decir que es uno de los países más fotogénicos que se puede encontrar un fotógrafo por el mundo. Es cierto que cuando un lugar es atractivo, ayuda bastante en la búsqueda de una foto llamativa. Pero no nos engañemos, porque como siempre decimos, hacer una foto no es hacer click y yasta. Por muy bonito que sea el lugar, debemos seguir unas pautas fotográficas para asegurarnos de que eso que nos ha impresionado tanto ver en primera persona, podamos transmitirlo a través de la fotografía con buenos resultados.
A continuación, algunos consejos para fotografiar Noruega:
Normalmente, en cada viaje que hago me gusta escribir un diario. Se trata de un cuaderno donde voy anotando todas las cosas que me ocurren, lo que veo, conversaciones, anécdotas y pequeños detalles que no quiero que nunca en la vida se me olviden.
Me da igual si el viaje es de 2 días o 3 semanas. Da igual también si me voy hasta el otro extremo de Europa o me voy con Aritz a pasar un fin de semana por aquí cerquita. Me gusta anotar todo lo posible, y vivir el momento lo máximo para que las notas recogidas en ese cuaderno sean los mejores recuerdos que me pueda llevar de esa escapada.
Es cierto que también escribo todos mis viajes en este blog, te cuento mi experiencia en cada lugar y algunas anécdotas vividas tampoco faltan. Pero hay cosas que solo las sabe mi cuaderno. Siempre he pensado que me gustaría viajar mucho durante toda la vida para que cuando envejezca, pueda escribir un libro con todo lo vivido. Lo ideal sería que ese libro recoja todas esas cositas que no cuento aquí, y mientras tanto están guardadas en mi cuaderno con especial cariño.
Por esto y por mucho más, escribir un diario es algo que recomiendo a todo el mundo, sobre todo si eres viajero. Si aún no te he convencido, estas son mis 5 razones para escribir un diario en tus viajes:
Escribiendo mi diario de Malta en una calle de Valletta. Foto: Eugenio Pérez
Cuando viajamos en avión y el trayecto es corto, a no ser que haya turbulencias que te hagan pensar “quiero llegar ya, quiero llegar ya”, el viaje es bastante breve. Entre que despegas, miras un rato por la ventana y el comandante notifica por el altavoz “aterrizamos en 20 minutos”, ya ha pasado el viaje. El problema está en los viajes largos. A no ser que seas de esos que se duermen en el despegue y prácticamente hasta aterrizar están en el quinto sueño, el vuelo se hace muy largo. Recuerdo aquel palizón de Madrid a Miami. Fue la primera vez que cruzaba el Atlántico y se me hizo interminable. Salimos de Madrid a las 10:00 horas de Madrid y llegamos a Miami a las 14:00 horas de Miami. El trayecto duró 10 horas que se me hicieron eteeeernas. No tuvimos muchas turbulencias pero el hecho de estar 10 horas seguidas como si fueran las 12:00 del mediodía y estar dentro de un avión sin mucho espacio es agotador.
Por ello, me ha parecido necesario escribir 3 ideas para no aburrirte en el avión, y que el único recurso no sea ver la película que te ponen en las minipantallas.
Miami en avión. Canon 7D; 1/160seg.; f/13; ISO 160
Por suerte, he tenido más de una ocasión para probar diferentes transportes aéreos. Desde pequeña me han gustado las alturas. De todas formas, aunque no me da miedo mirar hacia abajo, es cierto que padezco un vértigo extraño. Me ocurre cuando me encuentro muy alto y miro hacia arriba. De pronto la cabeza me da vueltas, en cambio, mirar hacia abajo me encanta, disfruto y me relaja ver el mundo desde puntos de vista que no estamos acostumbrados a ver. ¿A alguno de vosotros le ocurre? Seguro que no soy la única.
Donostia – San Sebastián en avioneta. Canon 40D; 1/400seg.; f/5,6; ISO 100
Como decía, volar y estar en el aire es algo que me apasiona. Siempre he dicho que si tuviera que rencarnarme en un animal, me encantaría ser un águila. ¿Sabéis que los águilas la mayoría del tiempo que pasan volando es por puro placer? ¡Cuánto envidio a estas aves! Tiene que ser impresionante tender tus alas y sentir cómo te guía el viento.
Uno de mis grandes dilemas cuando tengo que viajar en avión es el de hacer la maleta sin exceder el peso límite. En este último viaje que he realizado a Barcelona por ejemplo, no me ha sido suficiente leer tan solo la información sobre las normas de equipaje de Vueling, donde como todas las demás aerolíneas te detallan entre otras cosas, el peso permitido. Da igual el tamaño de mi maleta, por muy grande que sea, tengo la mala costumbre de llenarla hasta rebosar. Por ello, he preparado la siguiente lista de recomendaciones que me servirá de ayuda en próximos viajes, y como estoy segura de que no soy la única maniática en llevar la casa a cuestas, espero que a alguno de vosotros también os sirva de referencia.
Coge papel y boli y empieza a escribir una lista de todas las cosas que quieres llevar. Para ello, pregúntate a ti mismo:
¿Cuántos días voy a estar fuera?
¿Qué tiempo va a hacer?
¿Cuál es mi plan? (Monte, playa…)
Ahora que tienes una lista larguísima, es el momento de empezar a pasar filtro haciendo una selección de las cosas que puedes llevar. Para hacer esto puedes seguir los siguientes puntos.
Lee las normas de equipaje de tu compañía aérea y si en tu lista hay algo que no está permitido, táchalo.
Dale otro repaso a la lista preguntándote por cada cosa si realmente es necesario llevarlo. Si estás pensando “esto lo quiero llevar POR SI ACASO”, plantéate si en el caso de que no lo llevaras, si podrías arreglarte sin ello y qué otra cosa que llevas en la maleta ocuparía su lugar. Seguro que consigues tachar algunos más.
Decide qué levarás en el equipaje de mano. Recomiendo que lleves contigo los objetos que más te importan, en mi caso, normalmente suelo llevar una mochila con la cámara y el ordenador portátil. En muchas aerolíneas te permiten llevar hasta 10kg de modo que es un buen motivo para que hagas más tachones en la lista principal.
Ya has decidido lo que vas a llevar, de modo que empieza a meter todas las cosas en la maleta. ¿Que no te entra todo o al pesarlo ves que excedes el límite? Coge la lista otra vez y redondea las cosas que son imprescindibles. Entre las que no has redondeado, decide por prioridad (puedes ponerle números) por cuales vas a prescindir. Este punto lo puedes hacer todas las veces necesarias hasta conseguir el peso permitido de tu maleta.
¿Finalmente te ha sobrado más sitio de lo que imaginabas? ¡No caigas en la tentación de meter todo lo que has dejado fuera! Ya tienes espacio para traer regalitos
¿Añadiríais algún consejo más? ¡Hagamos entre todos una guía para hacer la maleta paso a paso!
Era verano, pero en nuestra tierra los días de sol se cuentan con los dedos de una sola mano. Estaba nublado, amenazaba con llover, pero tenía unas ganas tremendas de estrenar mi nuevo filtro ND x64. Este filtro te oscurece 6 pasos de diafragma, de modo que es ideal para hacer fotografías de exposición lenta a plena luz del día. Así que fuí a Biarritz más feliz que una niña pequeña con su piruleta de colores.
Me gusta dejar las fotos terminadas o casi terminadas en la propia cámara. No me gusta meter horas en el ordenador, trasteando con programas de edición. Y este tipo de filtros te permite conseguir diferentes efectos que amplían el abanico de posibilidades dentro de nuestro repertorio fotográfico, sin tener la necesidad de utilizar programas como Photoshop.
Estas son algunas de las fotografías de aquella tarde. Como podréis observar en los datos EXIF del pie de foto de cada imagen, se tomaron con varios segundos de exposición, entre las 19:00 y 20:30 de una tarde de agosto.
En el post anterior, después de colgar el video en Stop Motion para notificar el ganador del sorteo, algunos me han preguntado cómo se hace y la dificultad que supone. Pues bien, creedme que es más sencillo de lo que parece y no hace falta tener ningún artilugio en especial.
Para hacer un Stop Motion de este tipo, nos hará falta:
Cámara de fotos.
Trípode.
Cartulinas de colores.
Bluetack.
Cualquier programa para editar videos (Windows Movie Maker es más que suficiente).
La semana pasada, haciendo un reportaje me encontré con un problema que no era la primera vez que me ocurría. ¿Nunca os ha ocurrido que al fotografiar los típicos paneles informativos, salgan de color diferente o diréctamente las cifras aparezcan incompletas?
Bueno, pues como siempre hay algún truquillo de fotografía que nos falta por aprender, esto que parece un misterio, al final trata de que tiene una explicación muy lógica y una fácil solución.
Uno de los propósitos que me marqué a principios de este año, fué el de empezar a sacarle más partido al flash. No es difícil obtener unas fotos “correctas”, si tenemos en cuenta unos sencillos trucos.
Uno de ellos y el más importante, es separar el flash de la cámara. Hoy en día, cámaras como la Canon 7D tienen un emisor incorporado que nos permite usar el flash fuera del cuerpo sin necesidad de usar cables ni aparatos de control remoto. Esto se configura en 3 pasos desde el menú de la cámara, como podemos ver en las siguientes imágenes.
Una vez esto, hay que tener en cuenta que hay que activar el flash incorporado de la cámara (actua como emisor), y el flash externo, ponerlo de esclavo.
Después de esto, hay que medir la luzy disparar añadiéndole la luz del flash.