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Wallpaper de Enero y ganador del 1º poster viajero 2013

¡Feliz año nuevo! ¡Qué ganas tenía de escribir el primer post del 2013! Es como cuando volvía de vacaciones e iba a la escuela con cuaderno nuevo, me encantaba abrirlo y empezar a escribir en la primera hoja con la mejor letra posible. Siempre me prometía a mí misma que en aquel cuaderno escribiría desde la primera hoja hasta la última con buena letra, sin tachones y sin hacer dibujitos en las esquinas. Cosa que nunca se cumplió.

Pues hoy con el blog siento algo parecido. Después de escribir mis propósitos para el 2013 y teniendo en cuenta que uno de ellos es actualizar el blog a menudo, por ahora me lo he tomado a rajatabla.

Me gusta empezar el año escribiendo, y más me gusta si encima es para darle una sorpresa a alguien. Tal y como os he ido anunciando estas semanas, durante este año vamos a sortear posters viajeros todos los meses, y hoy regalaremos el primero.

Antes de desvelar el ganador, me gustaría hablarte de la fotografía que he elegido para el wallpaper y poster de Enero.

Esta fotografía la hice en Kemi, Finlandia, en el 2010. Es el exterior de uno de los hoteles de nieve más grandes del mundo, conocido como Lumilinna Snow Castle. En el blog, he hablado sobre este edificio efímero en más de una ocasión. En su interior hace una temperatura media de unos -7ºC aproximadamente, y las camas donde se acuestan los huéspedes son de hielo. Os sorprendería comprobar que curiosamente, no se siente nada de frío dormir en este gélido hotel. Ya os conté en un post anterior cómo lo hacen para que no pases frio en tu estancia en el hotel de nieve. Te animo a que lo compruebes si algún día tienes la ocasión.

Seguir leyendo…

Wallpaper viajero de Diciembre. Santa Claus.

No podía ser otro. Es uno de los personajes que más gracia me hizo retratar, en el viaje a Finlandia que hice hace casi 3 años.

Seguramente es también el que más trabajo va a tener este mes. A parte de leer las 600.000 cartas que le llegan desde cualquier parte del mundo, también tiene que atender a todos los niños que acuden a su casa para decirle que se han portado bien, y precisamente en estas fechas, las colas que hay son de las que toca esperar varias horas. Sin olvidarnos que necesita su tiempo para preparar todos los regalos, y repartirlos la noche de Navidad ;)

Es un lugar que deberíamos visitar todos por lo menos una vez en la vida, da igual si es en nuestra infancia o cuando ya somos mayores. Creo personalmente, que si a los mayores esta visita les sirve para volver a su infancia por un día, los niños que tienen la suerte de conocer a Santa Claus en persona, tienen que flipar.

Os invito a que leáis el post que escribí hace un par de años sobre mi estancia en Santa Claus Village, uno de esos días que me lo pasé como una niña :)

¡Ah! Y no os olvidéis de los sorteos que empezaremos a hacer a partir del mes que viene entre los suscriptores de los wallpapers viajeros mensuales, los cuales podrán ganar un poster viajero con la foto del wallpaper de ese mes. ¿Quieres participar? Suscríbete enviando un email a info@ainaragarcia.com , ¡es gratis!

Descárgate el wallpaper de Diciembre clickando aquí

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero” (7/7)

DIA 7

Ha llegado el día de volver a Rovaniemi, entregar el coche e irme a casa. Ha sido un viaje precioso. He recorrido Laponia, he conocido a Santa Claus, he probado la carne de reno… pero me queda la espinita de la aurora boreal. Aunque el viaje ha sido magnífico, en este instante me siento algo triste.

He recorrido más de 4.000kms para venir aquí a buscar la aurora boreal, y qué sensación tan extraña al pensar que vuelvo a casa sin haberlo conseguido.

Quién lo diría, pero la vida te puede dar sorpresas tan imprevisibles como las mismas auroras boreales. Al volver en coche a Rovaniemi, justo en el momento en el que estoy echando toda la culpa a la mala suerte que he tenido, algo mágico ocurre ante mis ojos. ¡Lo más difícil todavía! ¡Un arco iris circulas alrededor del sol! Increíble… ¡No sabía que existian estas cosas! El cielo se pone muy bonito, y me quedo varios minutos observándolo, disfrutando de este extraño fenómeno que me ha hecho olvidar el frío, el cansancio y mi sueño sin cumplir.

Y así es como termina mi viaje, teniendo en la vida un sueño por cumplir, hay que tenerlos y perseguirlos para ser felices dicen. La naturaleza también me da dado una lección, y es que en ocasiones, nos centramos tanto en algo, que no nos paramos a mirar a nuestro alrededor para apreciar las pequeñas sorpresas de la vida.

Como decía Robert Capa: “Ahora ya solo hace falta esperar el milagro de última hora”.

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero” (6/7)

DIA 6

Nada más despertarme, miro por la ventana y mis pocas esperanzas se hunden. Menuda nevada la que está echando. Con la que está cayendo no puedo ni salir del hotel a darme un paseo. Me acurruco junto a la ventana mientras contemplo los incontables copos de nieve. Hoy tampoco voy a ver la aurora boreal. Es la mi última noche posible en este viaje a Laponia para poder verla, pero con este temporal me temo que va a ser imposible. La caja de sentimientos alborotados del primer día, ha desaparecido. Sí, sé que soy bastante pesimista pero ¿qué voy a pensar? Es verdad que en unas horas quizás la situación cambie de golpe, pero no tiene ninguna pinta de que esto vaya a ocurrir.

El día, en definitiva, no me ha gustado nada. Me fastidia venir hasta el otro extremo de Europa para perder un día y estar metida en el hotel sin poder salir. Menos mal a la sauna, los finlandeses si que saben lo que es bueno. De todas formas, lo peor va a ser hacerme la idea de que volveré a casa sin cumplir mi sueño.

Llega la noche, y sigue nevando fuerte.

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero” (5/7)

DIA 5

Comienza el día más frío del viaje, -32ºC, ¡no me lo puedo creer! ¿Cómo puede vivir la gente aquí? ¡Este frío es inhumano! Después de vestirme una camiseta y dos mallas térmicas, un chándal, pantalón de esquiar, jersey, forro polar, plumífero, dos pares de guantes, gorro, calcetines gorditos y botas de montaña, salgo a la calle a fotografiar los primeros rayos de luz.

Me paso el día buscando nuevas localizaciones por si esta noche tengo más suerte. A 18km de Hetta llego al pueblo de Leppajarvi, donde preveo un par de fotos que realizaré al atardecer. En un par de horas, la temperatura sube a -22ºC, supongo que se debe a los nubarrones que llegan desde Noruega. La mala suerte de no ver las auroras boreales parece que no me va a dar tregua, me espera una noche con muchas nubes.

Una vez más, ni mi cabezonería, ni las nuevas localizaciones me han servido para encontrarla. Mañana es el último día que dispongo de coche. Lo veo muy difícil, pero aun, la esperanza no la he perdido del todo.

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero” (4/7)

DIA 4

Me despierto a las 6:30 de la mañana. He dormido más de lo que me esperaba, pero no estoy acostumbrada a dormir toda la noche en la misma postura y sin poder moverme. En este momento lo que más necesito es un desayuno calentito.

Después de desayunar un buen tazón de chocolate caliente con galletas de jengibre, salgo del Snow Castle para comenzar con lo que realmente he venido a hacer, buscar la aurora boreal.

A pesar de las 5 horas de trayecto en coche, recorrer Laponia es una auténtica delicia. Nada más cruzar la línea del Círculo Polar, unos carteles me indican que estoy viajando por la “Ruta de la Aurora Boreal”. Esto me emociona y ya estoy sintiendo más cerca el momento de verlas, quizás hoy sea el día en el que mi sueño se vuelva realidad.

Llego al pequeño y aislado pueblo de Hetta, en Enontekiö. Todo está en la misma valle: la iglesia, el ayuntamiento, un supermercado, y poco más. Es un lugar que transmite mucha paz. Antes de que se haga de noche, salgo a buscar localizaciones donde poder fotografiar auroras boreales. A pocos kilómetros del pueblo, he encontrado un rincón muy especial. Un lago complétamente congelado con pinos alrededor. Si a esto le añado unas bonitas auroras creo que puede salir una foto bastante bonita.

Voy al supermercado a comprar comida para la noche. Las luces del norte son tan imprevisibles que la mayoría de la gente que ha conseguido verlas me dice que me va a tocar esperar varias horas hasta que sean visibles. A eso de las 20:00, voy al lago congelado y comienza la espera. La temperatura es de -26ºC, así que solo saldré del coche cuando aparezcan las auroras. Van pasando los minutos y aprecio una neblina en el horizonte que no me gusta nada. Hace media hora, las estrellas se apreciaban perféctamente, pero ahora, algunas ya no se ven. Paciencia. Me preparo un bocadillo para cenar y hacer tiempo. Nada, esto va a peor. Poco a poco, las estrellas se van escondiendo tras la niebla. A pesar de todo, empiezo a pensar que en este momento mi cabezonería puede llegar a ser una virtud, y no pienso darme por vencida así por así. Si hay que esperar, se espera. Pero es absurdo, la situación va empeorando cada vez más, y las poquitas estrellas que brillaban, se han apagado.

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero” (3/7)

DIA 3

Amanece nevando con la misma intensidad que ayer por la noche. La temperatura es de -18ºC y las carreteras están heladas. Hoy toca pasar mucho frío, así que desayuno fuerte y me pongo en marcha hacia el castillo de nieve más grande del mundo: Lumilinna Snow Castle, en Kemi. El trayecto dura 1h 30min, eso sí, está lleno de radares así que más vale respetar los límites de velocidad a rajatabla. Entrando en la ciudad de Kemi, los carteles me indican perféctamente el camino hacia el castillo, no tiene pérdida.

Entro a la recepción y dejo el equipaje en unas taquillas de madera que van a juego con el decorado de todo el local. Las mesas, los asientos y las paderes son de madera, y la pasa un buen rato degustando un delicioso chocolate caliente, jugando al parchís o viendo el documental que explica paso a paso la construcción del castillo.

¡Hoy pienso hacer fotos hasta que se me llene la tarjeta! Entro al castillo por la puerta del restaurante y me que quedo con la boca abierta. ¡Es precioso! Las paredes, las mesas, las esculturas, incluso los recipientes son de hielo. Dentro del castillo estamos a -8ºC, pero la iluminación azulada, el aroma a vainilla y la silenciosa música de fondo, crean una perfecta armonía que hace que la sensación de frío pase desapercibida.

Lo mejor llega al anochecer, cuando terminan las visitas y nos sirven la cena a todos los “valientes” que nos quedaremos a dormir en este fresquito hotel donde las habitaciones, tienen una temperatura máxima de -5ºC. La cena es exquisita, y es aquí donde por primera vez me ofrecen comer carne de reno. Después de comprobar que es deliciosa, seguro miraré a los renos con otros ojos.

Ha llegado la hora de irse a dormir. Ya me habría gustado verme por un pequeño agujerito quitandome la ropa antes de meterme al saco. ¡Qué frío! Unas mallas y una camiseta térmica van a ser mi pijama de esta noche. Me meto al saco de un salto, y quién lo diría, pero esto abriga tanto que llego a pasar hasta algo de calor.

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero” (2/7)

DIA 2

Acabo de alquilar un coche. Es pequeño pero está bien. En estas tierras polares donde el frío es el enemigo de cualquiera, por la noche enchufan los coches a alguna toma de corriente eléctrica para que no se congelen y se puedan arrancar al día siguiente sin problemas.

Ya es hora de empezar a hacer fotos, y como estoy en Rovaniemi, no me quiero ir de aquí sin saludar en persona a imp de los personajes más conocidos del mundo: Santa Claus. ¡Qué lugar tan mágico en el que vive! Tiene hasta su propia oficina de correos donde enviar y recibir las cartas de todos los niños del planeta. Son más de 500.000 las que recibe y lee cada año, y las clasifica por países en unos cajones que hay en la misma oficina. Además, dispone de un sofistivado sistema que sirve para parar el tiempo. Así es como en tan solo una noche, reparte regalos a todos los niños que se han portado bien.

Me despido de Santa Claus y me acerco a una cercana caseta donde tienen un montón de perros huskys. Me encantan estos perros, son preciosos, sobre todo los ojazos que tienen… Hay tres que son muy pqueños, y por lo que me dice la dueña, ¡tienen tan solo 7 semanas! Me ofrecen dar un paseo por el bosque en trineo, y me animo a participar en la aventura. Me siento en el trineo y me cubren los pies con una manta de piel de reno, preparo la cámara y ¡allá vamos! Se me pone la adrenalina a tope cuando nos adentramos al bosque a una velocidad considerable y ver que los perros esquivan los árboles con mucha facilidad. Son unos artistas. Estos doce amigos caninos han sido el motivo de haber pasado un día inolvidable.

Después de un temprano atardecer (a poco más de las 16:00 se esconde el sol), el despejado cielo azul, empieza a cubrirse de nubes y me temo que hoy tampoco va a haber suerte con las auroras.

Después de cenar, empieza a nevar con fuerza, así que otra noche más que aprovecharé para descansar. El viaje acaba de empezar, y tengo la esperanza de que en las próximas noches, haya más suerte.

“En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero”. (1/7)

Nervios, tensión, alegría, curiosidad… Mi estómago es ahora mismo una maja de emociones y sentimientos alborotados. Este es mi primer viaje en solitario, y he de admitir que me siento bastante inquieta. ¿Quién no lo estaría? Todos tenemos una primera vez.

La gente me pregunta “¿y a dónde vas?” mientras yo contesto con orgullo “me voy a Finlandia, a buscar la aurora boreal”. La reacción es la esperada, “¡ufff con el frío que tiene que hacer allí!”. Es verdad, tiene que hacer un frío horroroso, pero siempre he pensado que el que algo quiere algo le cuesta, y no sé si me saldrá bien o mal, pero estoy segura de que va a ser un experiencia que de alguna forma, me marcará la vida.
DIA 1

Faltan 30 minutos para pisar Laponia por primera vez. Desde el avión, mientras contemplo un rojo atardecer, puedo hacerme la idea de lo que me voy a encontrar ahí abajo. Los oscuros árboles y blancos riós congelados, parecen garabatos dibujados a carboncillo. El congeladísimo mar Báltico, lo confundo con una infinita pradera nevada. Cada vez más cerca, aprecio cómo se encienden las luces en mi destino, Rovaniemi, la puerta del Circulo Polar. Ha llegado la hora de cruzar esta puerta, y adentrarme en la tierra donde la Navidad está presente durante los 365 días del año.

Mis nervios desaparecen después de haber aterrizado en una pista totálmente cubierta de nieve y ver que todo ha salido bien.

Nada más coger la maleta me visto el plumífero, el gorro y los guantes, y voy a por un taxi. Son las 19:00 y ya tengo un poco de hambre, así que sin perder mucho tiempo, dejo el equipaje en el hotel, me visto unas mallas por debajo de los pantalones y a la calle.

Hace nada más y nada menos que -17ºC, ¡me estoy congelando! Para que luego digan que el frío es psicológico, ¡JA! Saco de la mochila el mapa que me han dado en el hotel para buscar algún restaurante donde comer algo caliente, pero ya es tarde. Por lo que veo, en Rovaniemi, por estas fechas los restaurantes cierran a las 19:00 y ya son las 19:20, así que me dirijo a un supermercado que aún está abierto y compro algo de comida. Caminando hacia el hotel, empiezo a sentir un molesto hormigueo en las piernas, es el frío que se me está metiendo hasta los huesos. Acelero los pasos para llegar a mi habitación lo antes posible, ¡ya decía yo que no andaba nadie por la calle! ¿A quíen le apetece salir con este frío?

Ayer, antes de salir de casa consulté las previsiones de la aurora boreal. Decían que estos días va a tener una actividad muy leve, y como mucho se apreciarán una suaves luces en el horizonte. Hoy, a ratos, el cielo está despejado. Pero dentro de la ciudad, con la contaminación lumínica mis pocas posibilidades de ver la aurora boreal se reducen. Y qué decir de este espantoso frío… necesito algo donde poder refugiarme y esperar a que la aurora boreal despierte.

Wallpaper de Febrero. Lumilinna Snow Castle.

El pasado sábado 28 de enero, abrió sus puertas uno de los hoteles más famosos del mundo: “Lumilinna Snow Castle. El castillo de nieve que más de una vez he mencionado y contado mi experiencia en el blog. Para los que tengais ocasión, Febrero y Marzo es la mejor época para acudir, ya que a partir de Abril, el castillo se derrite y lo derriban para construir uno nuevo el invierno que viene.

En el wallpaper de este mes, podeis ver una foto de las fotos con el aspecto que tenía el castillo por dentro en el 2010. Esta es una pequeña iglesia donde una veintena de parejas, contraen matrimonio todos los años.