Una noche en el desierto de Erg Chigaga
Erg Chigaga, es uno de los desiertos de Marruecos que se ubica al sur del país, considerado como una de las puertas del Sahara. A diferencia de su vecino Erg Chebbi en Merzouga, Erg Chigaga es un desierto menos conocido y mucho menos turístico, de modo que puede ser una buena opción si queremos sentir más ese contacto con la naturaleza de estos mares de arena.

Contratamos a “Moha”, un guía por 350 dirham por persona (unos 35€), y el precio incluye transporte, noche en haima, comida, cena y desayuno.
Salimos al mediodía desde Amezrou, un pequeño pueblo que se encuentra junto a Zagora. Moha sólo sabía hablar árabe, alemán y francés, no nos entendimos casi nada entre nosotros, así que la comunicación era como un cuadro, pero era muy majete, nos echamos unas risas y nos hicimos buenos amigos.
Desde Zagora a Erg Chigaga hay unas 3 horas de trayecto en coche, y la mayoría del camino se recorre por una inmensa llanura que mires donde mires, no hay absolutamente NADA. Solo piedrecitas. Nunca había visto un paisaje tan… ¿minimalista? Impresionante.
Poco a poco empezamos a ver arena y paramos en un lugar donde se pueden buscar fósiles. Esto es como ir de setas, es suficiente que veas una para que encuentres un montón. La verdad es que fue muy entretenido, y encontramos bastantes.

De camino vimos bereberes que vivían totalmente aislados de la civilización, cerca del Oasis Sagrado.

Por fin llegamos a nuestro campamento. Qué sensación tan extraña mirar a tu alrededor y ver que todo es arena. Lo peor de aquel día fue que nos hizo muchísimo viento, ¡y el dolor que te puede dar la arena cuando hace viento! Te da unos golpes que se te queda la piel exfoliadísima. Normal que los nómadas del desierto lleven turbante.
Anocheció, y después de cenar un buen plato de cuscús, salimos a hacer algunas fotos nocturnas. No sé por qué, en el desierto parece que estás más cerca de las estrellas. El cielo se puede ver repleto de puntitos luminosos, es precioso, y para hacer fotos os lo podéis imaginar… una auténtica gozada.


Nos levantamos al día siguiente para las 5:30 de la mañana, para ver ese amanecer del desierto que nos habían hablado tantas veces. En este aspecto no tuvimos mucha suerte y el amanecer no fue nada el otro mundo, de modo que el desierto sigue estando en mi lista de destinos a los que tengo que volver con la cámara de fotos. De todas formas, aprovechamos para fotografiar formas en la arena y trabajar composiciones que estos lares dan mucho juego.




A la vuelta, vimos a nómadas cruzando el desierto en moto, y también una manada de dromedarios que se escondían y reaparecían entre las dunas. Fue entonces cuando hice la fotografía que más tarde se convertiría en mi logotipo.


La experiencia de pasar la noche en el desierto fue increíble, pero creo que merece quedarse más tiempo para disfrutar al máximo de estos lugares tan especiales.
Ainara Garcia
Desde siempre he sentido debilidad por la fotografía y los viajes. Estudié Imagen en la Escuela de Cine y Video de Andoain y después, hice prácticas de fotoperiodismo en el diario Noticias de Gipuzkoa. A partir de entonces soy fotógrafa freelance compaginando mi trabajo en la prensa diaria con proyectos personales. En este blog escribo mis vivencias fotográficas y viajeras, soy la co-creadora de Mujeres Fotógrafas y ahora también colaboro con Naturpixel.
Comments
Una gran esperiencia, me ha encantado y me han entrado ganas de ir
¡Pues ya sabes Blanca! Esta cerquita y además muy barato
que belleza de fotos, que gran experiencia.
¡Gracias Javier!
Me alucinanm, sobre todo, las nocturnas.
¡Qué colores, ¿no?!
¡Pues eso que nos dijeron que la arena de este desierto no es tan roja! En Erg Chebbi debe de ser más roja aún. Habrá que ir a comprobarlo
La pena de las nocturnas es que había luna llena, y en las fotos las estrellas no se ven del todo bien
¡Gracias por tu comentario Chalo! ;D
Me encanto tu post, felicidades! yo también pase unos días por allí.. ando haciendo un album
Me alegro de que te haya gustado, ¡gracias!
¿Estás haciendo un album de Erg Chigaga? Quiero volver a ese desierto, qué sensación
¡Bienvenido!
Sip, ya te paso el link ahora que lo termine. Muy buen blog,, felicidades!